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Mostrando entradas de septiembre, 2013

Septiembre.

Esto ya no tiene sentido. Tienes novia. Mucho gusto, Tara. Por fin te conozco, después de meses de imaginar que probablemente serías tú. Sin siquiera conocerte el nombre o la cara. Pero sabía que eras tú. Y hoy te conocí a través de algo que probablemente llevas contigo todos los días. ¡Qué lindo es tu collar! Un camafeo color hueso con flores rosas pintadas sobre el cofre. Qué bien se ve sobre su buró, entre las velas rojas que él prendió. Me había dicho que solo usaba velas para follar... Tu collar, que destaca entre pasaportes y la promesa de futuros viajes juntos. Tu collar, que te fue retirado del cuello para recorrerte el pecho con la lengua. Aquí queda esto que jamás habrás de leer. Aquí queda el enamoramiento torpe e inocente que me atreví a rendirte. Aquí comienza una falsa amistad a distancia con alguien que seguramente no volveré a ver. Y si te volviera a ver... No querría tu tacto SOBRE         MI ...

Agosto.

Julio.

Junio.

Mayo.

Abril.

Marzo.

Febrero.

Me recuperaba de una relación sentimental desastrosa. Dicen que ''Un clavo saca a otro clavo''. Ese jamás fue mi plan, ni mucho menos mi intención. Habían pasado cosas terribles. Horribles, en verdad. Cosas que ni siquiera puedo recordar bien. Estaba mal. Me corté. Lloré. Dormí. Dos meses, la misma rutina. Ya vivíamos en Coyoacán, mi madre mi abuela y yo. Así que pensé que sería buena idea salir, al mismo tiempo que pensaba que era buena idea tener una mochila con documentos importantes para salirme de ahí si me volvían a pegar por puta, tal y como me aconsejó la señorita detrás de la línea suicida a la que había marcado semanas atrás. Salí al Centro de Coyoacán. Siempre lleno de gente, y siempre sintiéndome tan sola. Esa era una habilidad mía, sentirme sola en fiestas, sentirme sola en un antro, sentirme sola cuando Alberto estaba conmigo. Valentin. Lo conocí cerca de la Fuente de los Coyotes. Un sujeto hermoso. No puedo decir que fuera guapo, no, no era nad...