Septiembre.

Esto ya no tiene sentido.

Tienes novia.

Mucho gusto, Tara.
Por fin te conozco, después de meses de imaginar que probablemente serías tú.
Sin siquiera conocerte el nombre o la cara.
Pero sabía que eras tú.
Y hoy te conocí a través de algo que probablemente llevas contigo todos los días.

¡Qué lindo es tu collar!
Un camafeo color hueso con flores rosas pintadas sobre el cofre.
Qué bien se ve sobre su buró, entre las velas rojas que él prendió.
Me había dicho que solo usaba velas para follar...

Tu collar, que destaca entre pasaportes y la promesa de futuros viajes
juntos.

Tu collar, que te fue retirado del cuello
para recorrerte el pecho con la lengua.


Aquí queda esto que jamás habrás de leer.

Aquí queda el enamoramiento torpe e inocente que me atreví a rendirte.

Aquí comienza una falsa amistad a distancia con alguien que seguramente no volveré a ver.

Y si te volviera a ver...

No querría tu tacto

SOBRE
        MI
     PIEL


NUNCA

MÁS

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